El maestro de la decoración y el diseño nos revela la magia de los nuevos salones de Hacienda Campoamor

-Ha dicho en alguna ocasión que en su estudio hacen trajes a medida. ¿Qué es lo que necesitaba Hacienda Campoamor para tener el suyo?

-Lo primero que hay que hacer es tomar medidas. En este caso, nuestro trabajo era estudiar el espacio, las necesidades y la finalidad a la que iba destinado el lugar… Una serie de conceptos que tienes que combinar y a los que, posteriormente, das imaginación y magia, porque un lugar como Hacienda Campoamor, que está dedicado a eventos y a momentos festivos y especiales, debe tener algo de magia.

“Hacienda Campoamor tiene un carácter actual que envuelve momentos importantes con un punto de magia”

-En Hacienda Campoamor no ha renovado, sino que ha creado un concepto nuevo con cuatro salones espectaculares. ¿En qué se ha inspirado en cada uno de ellos? ¿Cómo son los salones de Hacienda Campoamor?

-Son mundos a los que se les intenta dar una cierta característica especial y cada uno tiene personalidad propia. Unos son más acogedores y otros más espectaculares. Unos juegan con una gama de colores más conservadora y otros con una más atrevida, para que haya opciones para todo tipo de público. Lo que hacemos es dar más posibilidades de encontrar un mundo con el que cada tipo de cliente se identifique más.

Así, por ejemplo, el salón Aranjuez es más tradicional. Se ha querido jugar con el desarrollo exterior. Tiene un jardín porticado y recogido y se ha jugado con el concepto más clásico. Es, además, un espacio que tiene un bonito desarrollo hacia fuera con sus amplios jardines.

Por otro lado, el salón La Almudaina es más fresco, más luminoso. De día tiene un juego de luz muy bonito y especial. Es un espacio muy mágico.

En cuanto al salón La Granja y el Pardo, es un salón más amplio orientado más a eventos. Le dimos más intensidad con colores fuertes, porque en los espacios grandes todo se pierde, por eso jugamos con el rojo.

Pascua Ortega

-La iluminación juega un papel fundamental. Ha logrado dar mucha luz en la entrada del Zaguán y en la Almudaina especialmente.

-La luz es fundamental en el mundo del interiorismo, tanto la luz diurna como la iluminación de interiores. Un espacio logrado y mal iluminado puede ser un fracaso. Lo mejor que hemos hecho en esta obra es buscar la luz natural en todos los espacios. Todos los focos los he tocado con mis manos porque creo mucho en el claroscuro, que la luz no se esparza por igual, sino en los puntos clave para crear un clima atractivo, agradable y muy mágico.

-¿Cómo definiría hoy a Hacienda Campoamor?

-Creo que tiene un carácter actual. Es un espacio para grabar en la memoria momentos importantes y alegres que envuelve con un punto mágico para el recuerdo.

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